No es cierto que tengan siete vidas.

Foto LadFury vía Pexels

Al menos mi gato tiene muchísimas más, empiezo a pensar que son infinitas.

Las cinco primeras las gastó haciendo equilibrios, evidentemente fallidos, sobre la barandilla del balcón para llegar a su rincón favorito, tuve que quitar las macetas para no entorpecerle el paso.

Tres se las cobró el enchufe roto del pasillo, nunca me acuerdo de arreglar los cables sueltos ¡maldita sea!

Y un par más sucedieron por envenenamiento (fortuito, lo prometo) a causa del matarratas olvidado en el garaje.

¿Deberían acusarme de homicidio involuntario?

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