PESSOA Y BLANCANIEVES

Pessoa-cartas-de-amorSuspensión de la incredulidad, me fascina ese término. Qué gran habilidad ser capaz de anular el sentido crítico, la disección de la realidad, y hacer creer lo que sale de tu pluma (tecla). Convencer.

Lo oí por primera vez de boca de Nuria, en el instituto. Corría el año ochenta y muchos, y Núria era nuestra profesora de literatura. «No importa si explicáis que aterriza una nave de marcianos en el patio, lo tenéis que contar de tal manera que al lector le parezca posible».

Apenas recuerdo a Nuria físicamente, sé que era rubia y de ojos azules, y que llevaba el pelo liso, por los hombros. Sé que le apasionaba la literatura. Sé que consiguió transmitir su pasión.

Recuerdo uno de los ejercicios que hicimos en clase: resumir en tres palabras Blancanieves. Si alguna vez aparece una red social más breve que Twitter, estaré preparada. Recortamos y mutilamos sin piedad, hasta llegar al resultado final: Él la besó.

¿Sería apropiado este resumen hoy en día? Iniciativa meramente masculina, ella, receptora pasiva. Pero así son los cuentos clásicos.

Recuerdo otro ejercicio. Nuria nos leyó en clase el poema Todas las cartas de amor son ridículas de Fernando Pessoa.

Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.

También escribí en mi tiempo cartas de amor,
como las demás,
ridículas.

Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.

Pero, al fin y al cabo,
solo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor
sí que son
ridículas.

(…)

Cuando acabó de leer, levantó la vista, nos miró sonriendo y dijo: «y como yo no quiero que seáis ridículos, vais a escribir una carta de amor».

¡Horror! Tierra, trágame. Nada peor que exponerse de esa manera cuando eres adolescente. Pero lo hice, escribí una carta de amor para leer en público, delante de toda la clase, y sobreviví para contarlo.

No sé cómo he podido perdonártelo y, aun así, considerarte mi profesora favorita, Nuria.

#MiMejorMaestro

2 comentario en “PESSOA Y BLANCANIEVES

  1. Me encanta como escribes, ¡que soltura! parece como si estuviésemos tomando un café mientras me cuentas batallitas de instituto…¡Enhorabuena!

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